Salgo a pescar, con una ilusión
de niño
Salgo a pescar y tras un rato
no sé donde estoy
¿Escribiendo poemas desde un avión de Aerolíneas Americanas?
Puede ser, pero parece difícil de creer
A veces todo es tan difícil de creer
¿Quién cree a los locos?
Yo tengo un amigo que está loco,
que construyó una casa en el paraíso y trasladó sus cosas
por una temporada
Fue tan feliz que luego ya nunca quiso volver de allí
Si, él mismo hizo la promesa y obtuvo su recompensa
Ahora baila por las noches en un parque que hay cerca de aquí
a veces solo, a veces con ella
Estoy pescando, me digo
Hace un día estupendo, me digo
Resulta todo tan triste cuando
por ejemplo
me explica cuanto calor pasaba en aquel establo
Allá por las praderas más verdes
las vacas fueron mis amigas por un tiempo
y ahora las odio, las mataría por placer
El pasatiempo de matar vacas, una muerte
lenta y dolorosa
Se acabó
el soñar junto a ellas
bajo las estrellas de ese cielo
de Ohio, en los Estados Unidos de América
Hoy no he pescado nada, aún
pero el sol calienta y aún me queda cerveza y también
Algo en que pensar y quizás, quien sabe si al final de todo esto
Piquen