Recuerda, aquellas zorras
vestían abrigos de pieles
nos enseñaban los dientes, amarillos de tanto fumar,
discutían la táctica en voz alta
Retrocedíamos, adentrándonos en la selva
(imposible el silencio la cabeza llena de cosas el refugio la lluvia interminable)
Al día siguiente, salía el sol
y con él, nuestra esperanza de volver a encontrar
el camino, la vida más allá
de los árboles y el río y los pájaros que lloran de hambre
pero las zorras tenían los ojos abiertos
día y noche, día y noche
siempre reían en sueños y nos recordaban
la penitencia por el daño afligido, el amor según su ley
nosotros, arrodillados, teníamos miedo y sabíamos algo
Habían otros habitantes en la selva
prisioneros de las zorras, nos contaban
historias del principio del tiempo, cuando la primera fiesta
demasiadas mentiras un barco llenos de borrachos los mosquitos gigantes la necesidad de reproducción
la selva, es la selva, día y noche, día y noche
vestían abrigos de pieles
nos enseñaban los dientes, amarillos de tanto fumar,
discutían la táctica en voz alta
Retrocedíamos, adentrándonos en la selva
(imposible el silencio la cabeza llena de cosas el refugio la lluvia interminable)
Al día siguiente, salía el sol
y con él, nuestra esperanza de volver a encontrar
el camino, la vida más allá
de los árboles y el río y los pájaros que lloran de hambre
pero las zorras tenían los ojos abiertos
día y noche, día y noche
siempre reían en sueños y nos recordaban
la penitencia por el daño afligido, el amor según su ley
nosotros, arrodillados, teníamos miedo y sabíamos algo
Habían otros habitantes en la selva
prisioneros de las zorras, nos contaban
historias del principio del tiempo, cuando la primera fiesta
demasiadas mentiras un barco llenos de borrachos los mosquitos gigantes la necesidad de reproducción
la selva, es la selva, día y noche, día y noche