martes, 20 de diciembre de 2011

Recaida


Tuve un impulso de salir corriendo y coger el primer avión
No fui capaz

Demasiado tiempo perdiendo el tiempo

Llamé por teléfono varias veces
para oír varias veces la misma historia
contada varias veces por distintas personas

Esto me gusta, la música
Mil voces orquestadas persiguiendo algo

Recorría las mismas calles arriba y abajo
los tendederos no sabían de qué iba esto
pero ya me conocían, no mucho pero lo suficiente
para no llamar a la policía

De vez en cuando paraba y me arrodillaba en la calle para tomar aire
y rezar algo

Durante varios días, la misma historia una y otra vez
no había ya aviones que pudieran ayudarme
ni leña suficiente para calentar la habitación

Asi que simplemente lo dejé pasar

Acomódate, le decía
No tengo nada que ofrecerte, pero puedes quedarte
y espero que mueras otra vez, pronto

Recibí la llamada del director del banco
cuando acepté un café de Sandra, la mexicana
Estaba dentro de su cafetería y sonó el teléfono
no recordaba que tenía una cuenta de banco
Allí
un seguro de vida, inmejorables condiciones

No sé cuántas vidas he vivido, sinceramente
y se puso a toser
Seguramente muchas
en todas he visto cosas buenas y malas
y he cantado algunas canciones sobre ello
¿Recuerdas “All your lovin”? pues esa mierda la canté mucho
durante un temporada algo extraña
cuando lo del pánico a volar, salvo con ella
y la colección de revistas
pero luego (ya sabes lo que pasó ) dejé de cantar y de volar para siempre

Acabé el café y me fui sin pagar
Lloraba mientras me dirigía al banco
El guardia me miro extrañado
pero no pudo hacer nada cuando saqué el cuchillo de la chaqueta
y me dirigí corriendo al despacho del fondo

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