La bestia que una vez llevaste dentro
era negra, dulce y tóxica
La bestia que una vez mordió mi mano
era demasiado bella
La bestia que decías poder controlar
aullaba más allá del dolor
esperaba el momento en el que nos relajábamos contemplando
un mar en llamas
La bestia que marchaba dejando atrás los recuerdos
siempre fue implacable y cruel como el ardor y sus consecuencias
La bestia que imitaba tus gemidos y se retorcía de la risa
nunca podrá descansar
era negra, dulce y tóxica
La bestia que una vez mordió mi mano
era demasiado bella
La bestia que decías poder controlar
aullaba más allá del dolor
esperaba el momento en el que nos relajábamos contemplando
un mar en llamas
La bestia que marchaba dejando atrás los recuerdos
siempre fue implacable y cruel como el ardor y sus consecuencias
La bestia que imitaba tus gemidos y se retorcía de la risa
nunca podrá descansar
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